Las subastas inversas son ya herramientas claves en las estrategias de compra de las empresas. Con el paso del tiempo se han integrado de un modo natural formando parte directa de  la metodología de trabajo de los departamentos de compras. Por lo general existen algunos casos de uso de subastas inversas que se suelen repetir de manera recurrente a la hora del uso de las mismas.

El ecosistema de trajo de un departamento de compras está en continuo cambio  y dinamismo lo que requiere tener las cosas muy claras con el fin de aplicar la mejor estrategia posible en el momento preciso.

Las subastas inversas con un recurso ideal  muy adaptable a determinados momentos de producción de una empresa.

Veamos cuales son los casos de uso de subastas inversas más comunes que hacen que esta herramienta sea una de las mejores alternativas posibles ¡Vamos allá!

Casos de uso de subastas inversas

Las subastas inversas son un elemento de negociación muy interesante pero que posee una serie de cualidades y características que no siempre se adaptan de la mejor manera a ciertos momentos o situaciones productivas de una empresa.

Esto quiere decir que las subastas inversas no son siempre la solución para la adquisición de bienes o servicios. El éxito de una óptima subasta inversa está ligada al tipo de productos a comprar y en el escenario productivo que se esté viviendo.

Así pues,  tras el análisis  de diferentes casos de uso de las empresas en el uso de las subastas inversas es posible identificar 4 casos de uso más recurrente en la aplicación de una subasta inversa como parte de la estrategia de adquisición de una empresa. Veamos cuales son estos casos de uso.

El proveedor actual no puede producir

Las empresas tienden a trabajar con proveedores a largo plazo lo que optimiza las compras y el rendimiento de las operaciones. Cuando uno de estos proveedores no puede ofrecer sus productos del modo conveniente, se produce una situación  en la que es necesario  identificar proveedores que puedan  ofrecer este mismo servicio.

En este caso las subastas inversas son la mejor herramienta para lograr el mismo tipo de producto a un precio más razonable. Se ha de invitar a proveedores similares al  principal con el que se trabaje para lograr un rendimiento calidad/precio  óptimo.

Empresa compradora conoce el coste del producto pero no tiene capacidad para fabricarlo

Esta es otra de las situaciones más comunes para el uso de subastas inversas. La empresa compradora fabrica la pieza o producto pero en esos momentos no puede hacerlo.

La empresa sabe el coste de producción de dicho producto por lo tanto parte con una ventaja sobre el precio  de reserva de la subasta inversa. El objetivo final es conseguir el mismo tipo de producto a igual   de calidad y a menor coste.

Sigue siendo una máxima, la invitación de proveedores adecuados y que cumplan con los requisitos necesarios para ofrecer el producto deseado.

El comprador desea encontrar una segunda fuente de proveedores

Mitigar y minimizar el riesgo es una de las tareas claves para el éxito de un departamento de compras. La empresa con el fin de mitigar riesgo opta por encontrar una segunda fuente de proveedor que le pueda brindar  productos necesarios.

En estos casos, los proveedores que participen en la subasta inversa deben de cumplir los requisitos de producción necesarios por la empresa compradora.

Búsqueda de un descuento por volumen

Siempre es necesario buscar la mejor alternativa posible donde  se pueda obtener ahorro de costes y mayor materia prima o productos.

En estos casos, las subastas inversas funcionan muy bien. La empresa compradora  propone un paquete voluminoso de determinados productos y los proveedores lucharan por conseguir dicha oferta.

Al final la empresa compradora obtiene un gran volumen de un producto necesario a precios muy competitivos.

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